Comience con una historia personal o pregunta para involucrar a su audiencia.
Mantenga contacto visual. Mire a las personas, no solo a la pared.
Hable despacio. Los nervios nos hacen hablar muy rápido.
Use pausas después de puntos importantes. El silencio enfatiza mensajes clave.
Siempre conecte con las escrituras.
Testifique sinceramente. Comparta lo que sabe.
Respete los límites de tiempo. Practique para asegurarse de caber.
Haga preguntas. Involucre a la clase, especialmente a los jóvenes.
Evite leer directamente de sus notas o teléfono.
No se apresure con la oración o testimonio final.
Evite la jerga de la iglesia con investigadores.
Varíe su tono y volumen para mantener el interés.